


En este oficio no sueles aburrirte aunque después de tantos años arrastrando la cámara a veces la monotonía aparece pero rápidamente sucede algo nuevo que hace que el gusanillo que llevamos dentro siga comiéndonos. Esta semana ha sido movidita y entre otras cosas me encontré haciendo un reportaje en un tren (menudo madrugon), asistiendo a una operación oftalmológica (perecía el doctor House) y dentro de un camión de mudanzas durante el traslado de un cuadro. Esto sin duda lo mas curioso, nos permitieron ir dentro del vehículo (el trayecto era corto) para ahorrarnos la caminata y estar a tiempo pare fotografiar la llegada. Desde luego, aun estando en una ciudad pequeña, este oficio te permite tener experiencias, buenas y malas, que por ejemplo, y con todos mis respetos, alguien que trabaje en una oficina no tendrá nunca. Trabajamos mucho y no nos haremos millonarios pero que nos quiten lo bailao.




































